Los amarillos no tuvieron opciones ante Valencia Basket en un mal partido.
Dreamland Gran Canaria se estrenaba en el Roig Arena con una cita trascendental; probablemente, el partido más importante de la historia del club en los últimos 31 años de existencia. La permanencia en Liga Endesa estaba en juego. Los insulares necesitaban ganar, o si no, estar pendiente de una derrota de Casademont Zaragoza en Lugo.
La puesta en escena del conjunto insular no fue mala, con un Nico Brussino atinado desde más allá de 6,75. El argentino convirtió sus dos primeros intentos en el triple (8-10, minuto 4) para dar ventaja a los visitantes, pero Valencia Basket anotaba con facilidad, aprovechándose de transiciones rápidas y de una blanda defensa claretiana. Mientras acompañó el acierto, Dreamland Gran Canaria fue capaz de tutear a la escuadra taronja, pero en cuanto los tiros dejaron de entrar, los locales abrieron sin mucho esfuerzo la brecha en el marcador (24-18).
Un parcial de 8-0 sirvió para abrir el segundo cuarto del encuentro y, al mismo tiempo, para prácticamente definir el triunfo del lado valenciano. Con cuatro puntos consecutivos de Brancou Badio (32-18, minuto 13), los de Pedro Martínez alcanzaron los dobles dígitos de ventaja y ya no miraron atrás. Los pupilos de Néstor ‘Che’ García buscaban la manera de recortar distancias, pero Valencia Basket era muy superior en todas las facetas del juego. El ‘Granca’ no encontraba respuestas y la distancia no hacía más que aumentar (40-22, minuto 16), acercándose a la veintena de puntos de manera peligrosa. Llegados al descanso, el marcador lo decía todo (52-33).

Sin opciones
La segunda parte no tuvo mucha historia. Una canasta de Pierre Pelos pisando la línea de 6,75, y un mate tras recuperación de Nico Brussino, acercaban a 16 puntos al Dreamland Gran Canaria, pero Valencia Basket no dio ni una opción al equipo amarillo de recuperar terreno perdido. No puso tampoco mucho de su parte un ‘Granca’ sin las ideas ni el acierto necesarios para poner en duda el triunfo taronja. Una nueva canasta del senegalés ‘Papi’ Badio (67-41, minuto 25) forzaba el tiempo muerto de Néstor García. El escolta africano, de pasado canario tras su paso por la CBA, se fue hasta los 16 puntos para poner el último clavo a la ilusión amarilla. La sangría no paraba y hasta Yankuba Sima se sumaba a la fiesta anotadora de los locales, anotando un lanzamiento de tres. A diez minutos del final, el triunfo local estaba asegurado, con la máxima diferencia de la noche brillando en el luminoso del Roig Arena (80-53).
Sin ningún tipo de opción para lograr el triunfo que le asegurara la permanencia, un curso más, en Liga Endesa, la atención de los aficionados del Dreamland Gran Canaria se trasladó a Lugo. El equipo amarillo cayó en el Roig Arena por 105-81, lo que unido a un triunfo sobre la bocina de Casademont Zaragoza, condena a los grancanarios a ocupar plaza de descenso a Primera FEB.