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Enrique Moreno almuerza en la residencia con los jugadores becados del C.B. Gran Canaria

El presidente compartió mesa con los cinco jugadores becados del Club Baloncesto Gran Canaria que hacen vida en la residencia de la entidad.

Parte de la cantera del Club Baloncesto Gran Canaria vivió una jornada diferente este jueves. El presidente de la entidad, Enrique Moreno, realizó una visita a la residencia del club, situada en las instalaciones del Pabellón Insular de La Vega de San José. Allí aprovechó para conocer de primerísima mano cómo se desarrolla el día a día en el lugar que, en los últimos años, ha visto crecer a jugadores como Joel Freeland o Edy Tavares.

A la hora de comer, Moreno se sentó a la mesa con los cinco jugadores becados que conviven allí: el polaco Olek Balcerowski, el montenegrino Jovan Kljajic, y los senegaleses Biram Faye, Babacar Fam y Khalifa Diop. Todos disfrutaron de una comida casera de primer nivel procurada por Adrián Báez. Exjugador de las categorías inferiores del Club Baloncesto Gran Canaria, Báez llegó a ser parte importante del filial amarillo en Liga EBA antes de pasar, hace año y medio, a ser el cocinero de una residencia en la que llegó a vivir.

“Llevo ya ocho años en el club, empecé como jugador” cuenta Báez, que vivió en la ‘resi’ al ser del sur. En su nuevo puesto de cocinero, se desenvuelve como cuando lo hacía en la pista. Para el menú semanal, cuenta, suele “hacer la compra dos días, los lunes y jueves, para intentar coger siempre los productos frescos”.

Sobre lo que no puede faltar en el plato, apunta a “las proteínas de origen animal como pescados, carnes, huevos; también verduras y frutas, son obligatorias”. Cuida la dieta de jugadores de diferentes edades pero todos becados por el club. “Lo normal para un deportista, es decir, no usar fritos, muchos aceites, salsas…”.

Báez, que estudió “dos años de cocina”, se inició en el mundo “porque me llamaba la atención” y ha acabado siendo una pieza fundamental en el día a día de los chicos, que disfrutan de una comida saludable y casera nada más llegar de sus clases y entrenamientos.

En ese aspecto, Enrique Moreno se congratulaba. “La labor que hace la residencia no es solo deportivo, sino también social” apuntó. “Hemos desarrollado una forma que permite a los jugadores vivir bien, tranquilos, y tener una alimentación sana gracias a un cocinero de lujo como es Adrián”.

El presidente del club compartió mesa con los cinco jugadores becados. Además de degustar el menú compuesto por una crema de verduras, una tortilla de papas, una ensalada mixta y arroz con leche de postre, pudo dialogar con ellos sobre los estudios, inquietudes sobre la residencia y más. “Mi primer objetivo es el desarrollo de las categorías inferiores y no está de más conocer cómo están implantadas, venir aquí era obligatorio”.

Moreno, que tuvo tiempo de contar numerosas anécdotas a los jugadores sobre sus vivencias en el club en un ambiente distendido tras la comida, opinó que es “maravilloso” el tener a “un exjugador como chef de la residencia” ya que supone “un ejemplo a seguir, porque la vida del deporte se debe llevar en paralelo con la vida del estudio, siempre tener un plan B”.

“Ha sido una experiencia fabulosa” comentó, apuntando que los jugadores “son un ejemplo para todos de adaptación; salen de su casa muy jóvenes y aquí están entrenando, estudiando”. “Poder conocerles en su día a día me ha parecido magnífico”, sentenció.