El pívot sursudanés nació en la capital de Sudán, país que abandonó debido a la Guerra Civil siendo un bebé.
La historia de Kur Kuath arranca el 12 de agosto de 1998. Kuath nació en la ciudad de Jartum, en Sudán, un país sumergido en una Guerra Civil de la que su familia tuvo que huir cuando él tan solo era un bebé. Debido a los conflictos bélicos que atravesaba el país, más de cuatro millones de personas se vieron obligadas a huir o desplazarse, y su familia se marchó hasta Egipto para, posteriormente, emigrar a Estados Unidos.
Hoy, Kur Kuath defiende la elástica del Dreamland Gran Canaria y nos cuenta, en primera persona, su historia. «Nací en Jartum, la capital de Sudán. No tengo muchos recuerdos de cuando estaba allí. Huimos a Egipto cuando era un bebé. Los recuerdos que tengo de Egipto es estar en un apartamento de dos habitaciones con otras cuatro o cinco familias. Más de 25 niños corriendo sin parar, todos mis primos, mis tíos. Creo que eso me moldeó en la compresión del verdadero significado que hay detrás de no dar nada por sentado. Vivir la vida día a día. Así es como somos en mi familia, somos muy cercanos y es un vínculo de seguridad, porque sabemos que siempre estamos el uno con el otro, sin importante dónde estemos en la vida».
Sin embargo, para llegar hasta donde ha llegado, Kur Kuath y su familia han tenido que recorrer un camino duro y muy largo. «Gracias a Dios pudimos solicitar la ciudadanía bajo la categoría de refugiados a través de Las Naciones Unidas. Nos aceptaron y nos mudamos a Estados Unidos a principios de los 2000». El jugador del Dreamland Gran Canaria valora el esfuerzo titánico que tuvieron que hacer sus padres para adaptarse a esa situación. «La transición para mis padres fue difícil. Mis hermanos y yo todavía éramos niños y nos ajustamos con facilidad, aprendiendo el idioma y el estilo de vida. Pero mis padres tuvieron que entender y aprender de verdad cómo funciona el sistema. Ya sabes, las facturas y cómo funciona todo».
El camino de Kur Kuath en el mundo del baloncesto comenzó cuando era muy pequeño. «Jugaba cuando era pequeño, en el recreo, en la escuela primaria, y lo hacía por diversión. Nunca estuve en ningún equipo y no comencé a jugar en un equipo de baloncesto hasta que tenía diez u once años». Kuath tomó el ejemplo de su hermano mayor. «Mi hermano mayor jugaba y me motivó a jugar». El sursudanés afirma que el baloncesto ha sido fundamental en su vida. «El baloncesto sacó tanto de mí y me dio muchas oportunidades en la vida», comenta. «No necesariamente solo en el aspecto profesional. Me dio una educación, me dio amigos para toda la vida. El baloncesto ha hecho tanto por mí que no sé lo que estaría haciendo si el baloncesto no estuviera en mi vida». Además, el baloncesto le ha hecho convertirse en un ejemplo de superación para su familia. «Tengo una gran familia. Muchos en mi familia me ven como un ejemplo de seguir mis sueños y de dar ejemplos. Eso lo entiendo como una de mis vocaciones en la vida, liderar con el ejemplo y demostrarles que todo es posible, sin importante de dónde vengamos o las posibilidades que tengamos en nuestra contra».
Durante su trayectoria en el mundo del baloncesto, Kur Kuath ha seguido creciendo a pasos agigantados, hasta llegar a defender la elástica de su país. «Lo significa todo para mí, es algo inexplicable. La selección nacional es un equipo que Luol Deng ha unido. Es increíble cómo el baloncesto es capaz de unir a todo el país y cuanta alegría y paz trae a todos». El pívot comentó incidió también en la importancia que tiene el baloncesto para un país tan joven como Sudán del Sur. «Es más que baloncesto para Sudán del Sur. Es una demostración de que tenemos unión y de que estamos aprendiendo cómo se hacen las cosas».
A lo largo de su trayectoria, Kur Kuath afirma que «he crecido y he aprendido mucho, a todos los niveles. Cada vez ha sido más difícil, pero siento que he puesto el esfuerzo y el trabajo, año tras año, para continuar mejorando». No obstante, también asegura que «ha sido un camino con subidas y bajadas, el intentar siempre aprender, crecer, dar lo mejor y entender cómo ser un profesional.
La Liga Endesa es una experiencia totalmente nueva para el pívot. «Es mi cuarto año como profesional y siento que he aprendido mucho en los últimos tres. La Liga Endesa tiene uno de los niveles más altos y, ahora mismo, estoy jugando contra algunos de los niveles de coeficiente intelectual más altos del mundo. Finalmente estoy aquí y tengo que demostrar mi posición en la liga. El hecho de ser un recién llegado hace que tenga que ganarme el respeto porque siento que eso es lo que sigo haciendo jugando».
El pívot habla sobre lo que está viviendo como jugador y lo que supone dedicarte profesionalmente al baloncesto. «Que mi profesión sea jugar al baloncesto es increíble. Es como si fuese algo que no puedes dar por sentado porque no todo el mundo puede tener la oportunidad su carrera de baloncesto después de la Universidad o incluso después del instituto».
El jugador sursudanés, en la entrevista, también habló sobre sus planes de futuro. «Siempre he soñado, por encima de todo, con tener una familia, tener niños, para poder cuidarles y tener descendencia. Siempre ha sido uno de mis sueños tener pequeñas versiones de mí mismo, pero también para que puedan hacer lo que quieran en la vida. Si quieren ir a la Universidad, que puedan. Si quiere jugar a baloncesto, que puedan. Simplemente ser un buen padre».
Para cerrar la entrevista, Kur Kuath quiso compartir un mensaje. «Hay que ser conscientes de que todo es posible. Lo que sea que te propongas es posible si pones corazón y tu mente. Camina con fe, cree en ti mismo y cree que si tienes un objetivo que quieres alcanzar, tienes que trabajar todos los días por ese objetivo. Nadie te regala nada, no existen los objetivos en la vida, así que tienes que trabajar todos los días, porque si crees en ti mismo, puedes lograr cualquier cosa».